El Románico en la Zona Media

Es a principios del siglo XI, cuando las primeras manifestaciones del románico, aparecen en Navarra (Leyre, San Miguel de Aralar..). El arte románico, se puede considerar como un de los fenómenos culturales, más importantes de la edad media.

La zona media de Navarra, lugar de transición entre los Pirineos y la ribera del Ebro, encrucijada de caminos, también recogió muestras de ese fenómeno, y es por eso por lo que os invitamos a realizar este itinerario, para conocer mejor el legado románico de nuestra tierra.

Un legado, que sin duda hubiera sido distinto, de no ser por la influencia del Camino de Santiago. Es en Navarra, donde se unifican las diferentes vías del camino, convirtiéndose en una sola, a partir de Puente la Reina. También es loable, la actitud que tuvieron los monarcas navarros, en lo referente al camino. Eso se puede ver, por medio de las donaciones y distinto tipo de construcciones, civiles y religiosas, que realizaron para suerte, de los antiguos peregrinos y de los actuales visitantes de Navarra.

Qué Ver:

La Valdorba:

No todo el patrimonio arquitectónico, se encuentra situado en las grandes ciudades o capitales, también en pequeñas poblaciones encontramos obras de arte. Un ejemplo del románico rural navarro, es este valle, como consecuencia del paso de un ramal, del Camino de Santiago. Muestras de ese arte, encontramos en los pueblos de Iracheta (horreo prerrománico), Iristain (iglesia de Sta. María), Oloriz (ermita de San Pedro de Echano), Garinoaín (ermita del Sto. Cristo de Cataláin), Orisoain (iglesia de San Martín de Tours) y Olleta, (iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción).

El monasterio de Leyre:

Es aquí donde encontramos la primera edificación románica, la cripta de Leyre. Esta cripta con sus arcos de medio punto, columnas cilíndricas y grandes capiteles, es una de las joyas de Navarra. Una curiosidad, es la columna situada en el acceso al ábside central, que no permite la visibilidad del altar mayor. También disfrutaremos, de las agradables vistas que se nos ofrecen, desde la atalaya de la sierra de Leyre, y veremos lo despacio que pasa el tiempo, como le ocurrió al famoso abad Vinila. Otra opción es, entretenernos en escuchar los cantos gregorianos, de los monjes del monasterio.

Sangüesa:

Desarrollada como consecuencia, de ser escala en el Camino de Santiago, y lugar fronterizo. Hay que ver la iglesia de Santa María, iniciada en el siglo XII, con su hermosa portada, en donde podemos encontrar filigranas, que representas escenas religiosas y profanas. La iglesia de Santiago, de transición, merece ser visitada. Y ya que nos encontramos en Sangüesa no hay que dejar de ver, las iglesias de San Salvador, la del Carmen y los palacios como el del Príncipe de Viana, el de Vallesantoro, el de los Duques de Granada Ega y el de los Condes de Guenduláin. No olvidar, en las afueras de la ciudad, la austera iglesia de San Adrián de Vadoluengo.

Monasterio de la Oliva:

Uno de los mejores ejemplos de arquitectura cisterciense. Aunque el estilo predominante en la construcción es el gótico, podemos disfrutar de numerosos elementos románicos, sobre todo en la iglesia.

Destacamos el claustro gótico del siglo XIV, la sala capitular, y la portada también del siglo XIV. Hoy en día el monasterio cuenta con un servicio de hospedería , así como productos artesanos.

San Martín de Unx:

Esta población cercana a caballo entre Tafalla y Ujué, no desmerece de ninguna de sus dos vecinas. Su origen defensivo, nació en torno a un castillo, hoy desaparecido, hace que dentro de su casco urbano, abunden las casas blasonadas, y que destacamos la iglesia de San Martín del siglo XII, alzada sobre una preciosa cripta.

San Martín de Unx, es un buen lugar para comprar el famoso “clarete” navarro.

Ujué:

Nacido como enclave defensivo, el pueblo de Ujué nos permite trasladarnos a la edad media, cuando paseamos por sus estrechas calles, no aptas para la circulación de vehículos. Coronando el caserío, encontramos la iglesia-fortaleza de Santa María, construida entre los siglos XII y XIV, destacando el ábside románico, y la talla de la virgen, una de las imágenes románicas más bellas, que data de finales del siglo XII, recubierta de plata.

Destacamos, el domingo siguiente a la fiesta de San Marcos (25 de Abril), romería en honor a la virgen, siendo ésta el mayor ejemplo de devoción mariana, en Navarra.

Otros:

También encontramos pequeños rastros de este románico, en poblaciones de nuestro itinerario, como son Aibar, con sus iglesias de San Pedro y de Santa María, ambas románicas o la cripta de Gallipienzo. En Murillo del Cuende, podemos visitar el Despoblado de Roda y la iglesia de San Nicolás.

Descripción del itinerario:

Desde el Albergue de Beire, iniciamos nuestro paseo por el románico, dirigiéndonos, por la N-121, a las poblaciones de La Valdorba. En este valle y desde la población de Olleta, cogemos la carretera que pasando por el alto de Lerga, nos conducirá, a Aibar, y de allí por Sangüesa, a la N-240 por donde llegaremos, a una de las joyas del románico navarro, el Monasterio de Leyre.

Con posterioridad, retornaremos por el mismo camino, y a la altura de Sangüesa, cogeremos la carretera con dirección a Cáseda, que nos conducirá a el Monasterio de La Oliva, no obstante, nos podemos detener un momento en el camino, para ver la cripta de Gallipienzo. Una vez en el Monasterio de La Oliva, monasterio que perteneció a la orden del Císter. Este puede ser el momento, de acercarnos a Carcastillo o Murillo del Fruto, poblaciones cercanas y descansar, mientras disfrutamos de una buena comida.

Una vez que hayamos repuesto fuerzas, nos dirigiremos a la N-121, y en un desvío entraremos en Murillo del Cuende.

La misma N-121, nos conducirá a San Martín de Unx, nuestro siguiente lugar de destino.

Para terminar nuestro recorrido iremos a Ujué, en esta población encontramos, uno de los principales lugares, de culto mariano de Navarra, de donde retornaremos al punto de partida, el Albergue de Beire.